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-Los graves abusos de la C.F.E., son peores que cuando era privada.
-Hay un tal Lucas, que es un verdugo.
-Lo usa el superintendente, como tal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Columnas

HOMENAJE PERENNE.

La pluma de Don Gonzalo Martínez Silva. Artículo escrito y publicado el 22 de agosto de 1991










































 


Increíble que lo de Rusia pasara en EE. UU.
Ni siquiera en los países pequeños de Europa
Son pueblos que tienen conciencia cívica
Ese nivel lo están alcanzando los mexicanos



En los países en los que los ciudadanos piensan y tienen conciencia de su condición ciudadana, parece increíble un golpe de estado militar, como el que ha ocurrido en la Unión Soviética, como el que ocurrió en Chile en 1973, como el que sufrió México durante la decena trágica de febrero de 1913, como los que sucedieron en Cuba, en Colombia y en otros países de América del Sur; como ocurrió en Egipto cuando Gamal Abdel Naser derrotó al Rey Farouk en Irak cuando Jomeni derrocó al Sha Reza Pablebi, como ocurrió en, España en 1936, cuando Franco desató la Guerra Civil.
No sabe uno si pensar que hay inmadurez en esos pueblos o demasiado poder a las fuerzas militares, que constituyen una amenaza constante y real para la paz interna de las civilizaciones.
Se antoja imposible que eso pudiera ocurrir en los Estados Unidos, en Inglaterra o en Francia.
No ocurre porque, para empezar, la Secretaría de la Defensa, generalmente está bajo el mando de un civil. Porque, en Estados Unidos casi no hay carrera militar y su ejército es proporcionalmente, más pequeño que el de muchos países latinoamericanos.
Los ejércitos en todos los países, debieran constreñirse a una fuerza policial o paramilitar, más de conservación del orden que de defensa, que al fin y al cabo, cuando hay conflictos internacionales, el gobierno acude a la conscripción para el servicio militar o sea al reclutamiento de los hombres que constituyen la reserva nacional.
En países como México, todo Latinoamérica y Asia, las grandes nóminas cuarteladas representan una sangría al erario, sin el menor provecho, además de que representan no solo el peligro de los golpes de estado, sino el terror que imponen a la población.
Donde hay soldados, la gente los elude.
En los caminos y las carreteras los retenes militares provocan terror a los viajeros.
En las elecciones, cuando patrullan las ciudades los soldados, la gente no sale a votar y una prueba más de ello, es que, en las elecciones del domingo 18 de agosto, la ausencia de patrullas militares amenazadoras contribuyó a que la gente se volcara en las urnas para mostrar su simpatía por sus candidatos.
Claro que no fue solo eso lo que motivó la presencia de más votantes que nunca en las casillas electorales. Fue la convicción ciudadana de que es el pueblo el que tiene que decidir su destino y no las camarillas, los grupos de poder y menos la tropa.
Esa convicción adormecida en el pueblo soviético por 66años de dictadura del proletariado, durante la cual el ciudadano de todo tenía que dar cuenta al delegado y para todo tenía que pedir permiso, se acabó hace seis años con la Perestroika y en ese lapso, el pueblo soviético, pueblo inteligente y culto, pero adoctrinado por el socialismo, tomó conciencia que estaban viviendo en una dictadura colectiva y que el mundo es más ancho y digno de ser vivido.

Porque es muy fácil criticar, pero difícil dar soluciones adecuadas y razonables a los grandes problemas del pueblo de México.
Y si el pueblo de México relativamente joven empieza a saber quien es y a conocer su fuerza, el pueblo soviético mayor de edad, con toda seguridad que aplastará a los militantes que destituyeron a Mijail Gorbachov. Hasta mañana